Las cosas de Lady Mirinda&Dandy Brandy

jueves, 22 de mayo de 2008

Milcuentistas


Tengo 30 años, gano alrededor de 1.000€, vivo de alquiler y, por supuesto, el trabajo que desempeño no es el adecuado a mi formación universitaria+másterdeluniverso+2idiomas. ¿Soy mileurista?. Si ello supone tener algo en común con los jóvenes de mi quinta que ilustraron la última entrega de 'Documentos TV', no. Me niego. No quiero sentirme identificada con un grupo de personas tan derrotista como convencional, que se ahoga entre su pretendido inconformismo y la angustia existencial que les provoca el no poder llevar el tren de vida que sus padres -funcionarios, directivos- a su edad. Personas que, salvo honrosas excepciones como la de los investigadores, colectivo que merece todo mi respeto y apoyo, se encuentran inmersos en un bucle infinito en el que la autocompasión y las reivindicaciones supuestamente incendiarias sirven de excusa para albergar los anhelos burgueses más evidentes. Porque ninguno de ellos quiere vivir en otro lugar que no sea el centro bohemio de una gran ciudad, como Madrid o Barcelona, ni trabajar más de ocho horas desempeñando una labor que no sea 'creativa', ni, por supuesto, renunciar al aperitivo dominguero que pone broche final a sus largos fines de semana en los que el nihilismo y la amargura se diluyen en alcohol y otras sustancias. Nunca he conocido a un mileurista de mi barrio, Coslada, en la periferia de Madrid, ni de algún otro pueblo de España. El motivo: existen jóvenes que no alcanzan ni por asomo dicha cantidad mensual desempeñando trabajos físicos -pobres alienados- porque, en su día, renunciaron a la sobreformación que nos engulle. Y pagan hipotecas, letras de coche, guarderías y demás sin tener ni tan siquiera noción de que, no muy lejos de ellos, en el centro de su ciudad, en cualquier plaza soleada donde se pueda tocar el bongo, un nutrido grupo de mileuristas se queja amargamente porque no pueden publicar su novela, llevar al cine el guión que han escrito a pachas con un compañero de la ECAM o, sencillamente, iluminar con sus discursos pseudopolíticos al mundo. Me pregunto qué será de ellos en unos años... ¿se quejarán porque su generación no se estudia en las universidades como la del 27?